La lechera
Ana vivía con su madre en una pequeña granja. Cada mañana cuidaban las vacas y llenaban varios cántaros con leche.
Un día, su madre le dio el cántaro más grande.
—Hoy vas a llevar la leche al mercado —dijo—. Con el dinero compramos harina y unas tejas para el techo.
Era la primera vez que Ana iba sola. Puso el cántaro sobre su cabeza y salió con mucho cuidado.
Al principio miró bien el camino. Pasó alrededor de las piedras y caminó despacio en las bajadas. El mercado estaba lejos, y el sol ya calentaba.
Después Ana comenzó a pensar en las monedas.
—Con una parte compro doce huevos —dijo en voz baja—. Guardo los huevos en un lugar caliente y nacen doce pollitos.
En su mente, los pollitos corrían por la granja.
—Los pollitos crecen y se convierten en gallinas. Las gallinas ponen más huevos. Llevo esos huevos al mercado y gano más monedas.
Ana sonrió y dejó de mirar el camino.
—Luego compro un cerdito. Le doy comida todos los días. Cuando es grande, lo vendo y compro un vestido azul.
Ya podía ver el vestido. Tenía una falda larga y botones blancos.
—Con ese vestido voy a la fiesta del pueblo. Todos me miran. Un joven viene a bailar conmigo, pero yo levanto la cabeza y digo que no.
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Ana levantó la cabeza para mostrar el gesto. El cántaro se movió. Ella intentó sujetarlo, pero era demasiado tarde.
El cántaro cayó y se rompió. La leche corrió entre las piedras del camino.
Ana se quedó quieta. Ya no había huevos, pollitos, gallinas, cerdo ni vestido. Tampoco había dinero para la harina y las tejas.
Un vecino pasó con su burro y la ayudó a recoger los pedazos.
—Pensé mucho en el futuro y olvidé dónde estaban mis pies —le explicó Ana.
Volvió a la granja y contó la verdad. Su madre estaba triste, pero no gritó.
—Los planes son útiles —dijo—. Primero necesitamos terminar el trabajo de hoy.
Aquella tarde, Ana limpió los cántaros y ayudó a preparar más leche. Una vecina les prestó otro cántaro grande.
A la mañana siguiente, Ana tomó el mismo camino. También pensó en los huevos y en el vestido azul, pero cada pocos pasos miraba el suelo.
Llegó al mercado con toda la leche. Un panadero compró una parte y una familia compró el resto. Ana guardó las monedas en un bolsillo cerrado.
De regreso a casa, compró la harina y las tejas. Todavía no tenía gallinas ni un vestido nuevo, pero esta vez su primer plan sí era real.
Lección: No celebres el éxito antes de tenerlo.
Comprehension Quiz
?Qu? lleva Ana al mercado?
?Por qu? cae el c?ntaro?
?Qu? hace Ana al d?a siguiente?
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