Atlas Runa
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Beginner Spanish Stories

About this story

Atlas Runa adapted Aesop's fable Milkmaid into Spanish for language learners.

Milkmaid

La lechera

Ana vivía con su madre en una pequeña granja. Cada mañana cuidaban las vacas y llenaban varios cántaros con leche.
Un día, su madre le dio el cántaro más grande.
—Hoy vas a llevar la leche al mercado —dijo—. Con el dinero compramos harina y unas tejas para el techo.
Era la primera vez que Ana iba sola. Puso el cántaro sobre su cabeza y salió con mucho cuidado.
Al principio miró bien el camino. Pasó alrededor de las piedras y caminó despacio en las bajadas. El mercado estaba lejos, y el sol ya calentaba.
Después Ana comenzó a pensar en las monedas.
—Con una parte compro doce huevos —dijo en voz baja—. Guardo los huevos en un lugar caliente y nacen doce pollitos.
En su mente, los pollitos corrían por la granja.
—Los pollitos crecen y se convierten en gallinas. Las gallinas ponen más huevos. Llevo esos huevos al mercado y gano más monedas.
Ana sonrió y dejó de mirar el camino.
—Luego compro un cerdito. Le doy comida todos los días. Cuando es grande, lo vendo y compro un vestido azul.
Ya podía ver el vestido. Tenía una falda larga y botones blancos.
—Con ese vestido voy a la fiesta del pueblo. Todos me miran. Un joven viene a bailar conmigo, pero yo levanto la cabeza y digo que no.
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Ana levantó la cabeza para mostrar el gesto. El cántaro se movió. Ella intentó sujetarlo, pero era demasiado tarde.
El cántaro cayó y se rompió. La leche corrió entre las piedras del camino.
Ana se quedó quieta. Ya no había huevos, pollitos, gallinas, cerdo ni vestido. Tampoco había dinero para la harina y las tejas.
Un vecino pasó con su burro y la ayudó a recoger los pedazos.
—Pensé mucho en el futuro y olvidé dónde estaban mis pies —le explicó Ana.
Volvió a la granja y contó la verdad. Su madre estaba triste, pero no gritó.
—Los planes son útiles —dijo—. Primero necesitamos terminar el trabajo de hoy.
Aquella tarde, Ana limpió los cántaros y ayudó a preparar más leche. Una vecina les prestó otro cántaro grande.
A la mañana siguiente, Ana tomó el mismo camino. También pensó en los huevos y en el vestido azul, pero cada pocos pasos miraba el suelo.
Llegó al mercado con toda la leche. Un panadero compró una parte y una familia compró el resto. Ana guardó las monedas en un bolsillo cerrado.
De regreso a casa, compró la harina y las tejas. Todavía no tenía gallinas ni un vestido nuevo, pero esta vez su primer plan sí era real.
Lección: No celebres el éxito antes de tenerlo.

Comprehension Quiz

?Qu? lleva Ana al mercado?

?Por qu? cae el c?ntaro?

?Qu? hace Ana al d?a siguiente?

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