Atlas Runa
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Beginner Spanish Stories

El Mercado de los Sábados

Todos los sábados, Diego va al mercado de su barrio. El mercado abre a las ocho de la mañana y cierra a las dos de la tarde. A Diego le gusta llegar temprano, antes de que haya mucha gente.

El mercado tiene muchos puestos de colores. Hay un puesto de frutas, otro de verduras, otro de pescado, y también uno de flores. Diego siempre empieza en el puesto de frutas, porque quiere comprar las mejores manzanas antes de que se acaben.

—Buenos días, Diego —dice el vendedor de frutas, un hombre mayor llamado Antonio—. ¿Qué necesitas hoy?

—Buenos días, Antonio. Quiero un kilo de manzanas y unos plátanos, por favor —responde Diego.

Antonio pone las manzanas en una bolsa de papel y las pesa con cuidado. Diego paga con dinero en efectivo, porque en el mercado no siempre aceptan tarjeta.

Después de las frutas, Diego va al puesto de verduras. Allí compra tomates, cebollas y una lechuga grande. La mujer del puesto se llama Rosa y siempre le da un consejo sobre cómo cocinar las verduras. Hoy le recomienda hacer una sopa de tomate, porque el tiempo está un poco frío.

Diego camina entre los puestos y escucha las conversaciones de la gente. Los vendedores gritan los precios y las ofertas del día. Huele a pan, a fruta fresca y a flores. Es un ambiente muy alegre.

Cerca del puesto de flores, Diego ve a una mujer joven que no conoce. Ella tiene problemas para elegir entre las flores amarillas y las flores rojas. Diego se acerca un poco y le dice:

—Las flores amarillas son bonitas para regalar, pero las rojas duran más tiempo en agua.

La mujer sonríe y le da las gracias. Se llama Elena y es nueva en el barrio. Los dos hablan un rato sobre el mercado y sobre los mejores puestos para comprar comida fresca. Elena dice que todavía no conoce muy bien la ciudad.

Diego le explica dónde está la panadería más rica y también dónde hay una cafetería tranquila para estudiar o trabajar. Elena escucha con mucho interés y apunta las direcciones en su teléfono.

Al final, Elena compra las flores rojas y Diego compra un ramo pequeño también, para su madre. Antes de irse, Elena le pregunta si quiere tomar un café la próxima semana, después del mercado. Diego dice que sí, con una sonrisa grande.

Ese sábado, Diego vuelve a casa con las bolsas llenas de fruta y verdura, pero también con una nueva amiga en el barrio.