Atlas Runa
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About this story

Atlas Runa adapted the German legend Pied Piper of Hamelin into Spanish for language learners.

Pied Piper of Hamelin

Pied Piper of Hamelin — watercolor illustration of the Pied Piper playing his flute as rats follow through the town.

El flautista de Hamelín

La ciudad de Hamelín estaba llena de ratas. Corrían por las calles, entraban en las casas y comían el pan. También rompían las bolsas de harina del mercado.
Los vecinos fueron a ver al alcalde.
—Tenemos miedo de guardar comida en casa —dijeron—. Debes ayudarnos.
El alcalde habló desde la puerta del ayuntamiento.
—Doy cien monedas de oro a la persona que saque todas las ratas de Hamelín.
Al día siguiente llegó un músico. Era alto, llevaba una chaqueta de muchos colores y tenía una flauta.
—Puedo llevarme las ratas —dijo—. ¿Me das las cien monedas?
—Sí —respondió el alcalde delante de todos.
El músico fue a la plaza y comenzó a tocar. Primero salió una rata de una casa. Luego aparecieron diez. Pronto, cientos de ratas seguían la música.
El flautista caminó por las calles hasta el río. Las ratas fueron detrás de él, entraron en el agua y desaparecieron. La ciudad quedó en silencio.
Los vecinos cantaron y abrieron sus tiendas. Pero cuando el flautista regresó al ayuntamiento, el alcalde no quiso darle las cien monedas.
—Solo tocaste una canción —dijo—. Te doy diez monedas.
—Prometiste cien. Todos te oyeron.
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El alcalde dejó diez monedas sobre la mesa. El músico no las tomó.
—Mañana vas a escuchar otra canción —dijo antes de salir.
A la mañana siguiente, la flauta sonó de nuevo. Esta vez, los niños dejaron sus juegos y siguieron al músico. Sus padres corrieron detrás de ellos, pero la música los llevó fuera de la ciudad.
El flautista cruzó un puente y llegó a una colina. Una puerta apareció entre las piedras. Los niños entraron con él, y la puerta se cerró.
Un niño con una pierna herida caminaba más despacio. No llegó a la puerta. Volvió a Hamelín y contó a los adultos dónde estaban los demás.
Los padres rodearon al alcalde.
—Da al músico las cien monedas —pidieron—. Cumple tu promesa.
El alcalde llenó una bolsa y corrió hasta la colina. Puso las monedas frente a la puerta.
—Prometí cien monedas y aquí están —gritó—. Perdóname. No voy a cambiar el trato otra vez.
La puerta se abrió. Los niños salieron y corrieron hacia sus familias. El flautista fue el último en salir. Contó las monedas, tomó la bolsa y guardó la flauta.
El alcalde regresó a la plaza con los vecinos. Allí escribió su promesa en un libro y puso su nombre debajo.
Desde ese día, cuando el alcalde ofrecía una cantidad por un trabajo, la pagaba completa. Cada vez que veía aquel libro, recordaba la segunda canción.

Comprehension Quiz

¿Qué ofrece el alcalde?

¿Por qué vuelve el flautista?

¿Qué hace el alcalde junto a la colina?

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