Arturo saca la espada
Tras la muerte del rey Uther, Gran Bretaña quedó sin rey. Muchos nobles querían la corona, pero ninguno tenía derecho claro a ella. Sin una autoridad común, los poderosos luchaban entre sí y la gente sencilla sufría. Entonces el mago Merlín habló con el arzobispo de Canterbury. Los dos decidieron reunir a todos los nobles en Londres el día de Navidad.
Al salir de la iglesia aquella mañana, los nobles encontraron una gran piedra en el patio. En medio de la piedra había una pieza de acero, y dentro del acero estaba clavada una espada. Unas letras de oro decían: «Quien saque esta espada de la piedra es, por nacimiento, el verdadero rey de Inglaterra».
Los caballeros más fuertes tiraron de la espada, uno tras otro. Ninguno logró moverla. Como todavía faltaba el hombre elegido, el arzobispo dejó dos guardias junto a la piedra. Además, anunció un torneo para el día de Año Nuevo. Así, muchos caballeros llegarían a Londres y todos podrían intentar sacar la espada.
Sir Ector asistió al torneo con su hijo Kay y con Arturo, el joven que había criado como otro hijo. Poco antes del combate, Kay descubrió que había olvidado su espada en casa.
—Arturo, ve a buscarla —le pidió.
Arturo regresó a toda prisa, pero encontró la casa cerrada. Todos los sirvientes habían salido para ver el torneo. No podía entrar y no quería volver sin ayudar a Kay. Entonces recordó la espada de la iglesia.
«Kay necesita una espada», pensó. «Le llevaré esa».
Arturo corrió hasta la piedra, tomó la empuñadura y sacó la espada sin esfuerzo. No sabía qué significaba aquel acto. Solo quería que su hermano pudiera participar en el torneo.
Cuando Kay vio el arma, reconoció inmediatamente la espada de la piedra. Al principio afirmó que él la había sacado y que, por tanto, era el rey. Sir Ector no se dejó engañar. Llevó a los dos jóvenes de vuelta a la iglesia y pidió a Kay que dijera la verdad ante un libro sagrado.
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—Arturo me la dio —confesó Kay.
Sir Ector preguntó a Arturo cómo la había conseguido. Arturo se lo contó todo. Entonces Sir Ector puso de nuevo la espada en la piedra y trató de sacarla. No pudo. Kay también lo intentó con todas sus fuerzas, pero la espada no se movió. Arturo la sacó tan fácilmente como antes.
Sir Ector y Kay se arrodillaron. Arturo, sorprendido, les pidió que se levantaran.
—Tú eres el verdadero rey —explicó Sir Ector—. Yo te he criado, pero tu padre fue el rey Uther. Merlín te trajo a nuestra casa cuando naciste para protegerte.
Arturo lloró al saber que Sir Ector no era su padre. Le aseguró que siempre lo amaría y que nunca olvidaría los cuidados recibidos.
Pero una sola prueba no convenció a todos los nobles. En varias fiestas volvieron a reunirse ante la piedra. Cada vez, muchos caballeros intentaron sacar la espada. Cada vez fracasaron. Arturo siempre pudo hacerlo. Por fin, ante nobles, sacerdotes y gente del pueblo, repitieron la prueba una vez más. Solo Arturo sacó la espada.
La multitud se arrodilló y lo reconoció como rey. Arturo recibió la corona y prometió gobernar con justicia. El joven que había ido a buscar un arma para su hermano descubrió así su verdadera identidad, y la prueba pública terminó con la lucha por el trono.
Comprehension Quiz
¿Por qué busca Arturo otra espada?
¿Quién logra sacar la espada de la piedra?
¿Qué revelan las pruebas públicas?
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