Sir Gawain y el Caballero Verde
Durante una fiesta de Año Nuevo en Camelot, un enorme caballero entró a caballo en el salón del rey Arturo. Su ropa, su pelo, su barba e incluso su caballo eran verdes. En una mano llevaba una rama; en la otra, una gran hacha.
El Caballero Verde propuso un juego. Cualquier caballero podía golpearlo una vez con el hacha, pero debía prometer que, al cabo de un año y un día, iría a buscarlo y recibiría el mismo golpe.
Nadie respondió. Arturo, ofendido por las burlas del visitante, se levantó para aceptar. Sin embargo, su sobrino Gawain le pidió que no arriesgara la vida del rey. Gawain tomó el hacha y juró cumplir las condiciones.
El Caballero Verde inclinó la cabeza. Gawain descargó un golpe y se la cortó. Todos pensaron que el extraño había muerto. Pero su cuerpo se levantó, recogió la cabeza y montó de nuevo. La cabeza abrió los ojos.
—Búscame en la Capilla Verde dentro de un año y un día —recordó a Gawain.
Cuando se acercó la fecha, Gawain salió de Camelot. Tras un viaje difícil, llegó a un castillo. Su dueño lo recibió con generosidad y le explicó que la Capilla Verde estaba cerca. También le propuso un trato: cada día, el señor saldría de caza y daría a Gawain todo lo que consiguiera; a cambio, Gawain le entregaría todo lo que recibiera en el castillo.
Mientras el señor cazaba, su esposa visitó a Gawain. El primer día le dio un beso. Por la noche, Gawain entregó aquel beso al señor, pero no explicó de quién venía. El segundo día ocurrió lo mismo con dos besos.
El tercer día, la dama le ofreció un cinturón verde.
—Quien lo lleve no puede morir por un arma —aseguró.
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Gawain pensó en el hacha que pronto caería sobre su cuello. Aceptó el cinturón y prometió mantenerlo en secreto. Esa noche dio al señor los tres besos que había recibido, pero ocultó el regalo. Había cumplido parte del trato y había roto otra parte por miedo a morir.
A la mañana siguiente, Gawain ató el cinturón bajo su armadura y fue a la Capilla Verde. Allí lo esperaba el Caballero Verde, con la cabeza otra vez sobre los hombros. Gawain se arrodilló y descubrió el cuello.
El caballero levantó el hacha. En el primer intento, Gawain se apartó por miedo.
—Yo no me moví cuando tú me golpeaste —se burló el gigante.
Gawain se avergonzó y prometió quedarse quieto. El Caballero Verde levantó el hacha una segunda vez, pero detuvo el golpe antes de tocarlo. En el tercer intento, rozó el cuello de Gawain y le hizo una pequeña herida.
Entonces el Caballero Verde reveló que era el señor del castillo. Los dos primeros golpes no habían causado daño porque Gawain había entregado los besos de los dos primeros días. La herida del tercero era el precio de haber ocultado el cinturón.
Gawain confesó que no había actuado por ambición, sino por miedo a perder la vida. Aun así, reconoció su falta de honestidad. El señor lo perdonó porque había cumplido su promesa de acudir a la capilla y había admitido su error.
Gawain regresó a Camelot con el cinturón verde. Ya sabía que el valor no consiste en no sentir miedo. También exige decir la verdad cuando el miedo nos lleva a fallar.
Comprehension Quiz
¿Qué promete Gawain al aceptar el juego?
¿Qué regalo oculta Gawain?
¿Por qué recibe una pequeña herida?

