Tam Lin
Janet conocía desde niña a Tam Lin y lo amaba, pero el joven había desaparecido poco antes de su boda. Nadie sabía dónde estaba. Mucho tiempo después, Janet entró en el bosque de Carterhaugh, aunque todos le habían advertido que evitara aquel lugar.
Al cortar tres flores de un arbusto, Tam Lin apareció a su lado. Janet se alegró al verlo, pero enseguida notó que algo iba mal.
—¿Dónde has estado todo este tiempo? —preguntó.
Tam Lin explicó que la Reina de las Hadas lo había llevado a su reino y lo había convertido en uno de sus caballeros. Allí vivía entre maravillas, pero no era libre. Cada siete años, las hadas debían entregar una persona al mundo oscuro. Tam Lin temía ser el elegido.
—¿Puedo salvarte? —preguntó Janet.
—Sí, pero debes seguir mis instrucciones exactamente. Mañana es la noche de Halloween. Entre las doce y la una, espera junto a la Cruz de Miles. Allí hay una pila grande de piedra. Llénala con agua bendita y quédate a su lado.
Tam Lin le dijo que pasarían tres grupos de jinetes. Janet debía dejar pasar a los dos primeros. En el tercero iría la Reina de las Hadas. A su lado, sobre un caballo blanco, cabalgaría Tam Lin. Llevaría una estrella en la corona, un guante en la mano derecha y la mano izquierda descubierta.
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—Tírame del caballo y abrázame con fuerza —continuó—. Las hadas cambiarán mi cuerpo para asustarte. No me sueltes, sin importar lo que veas. Al final seré una barra de hierro al rojo vivo. En ese momento, échame dentro de la pila de agua bendita. Después sácame y cúbreme con tu manto verde.
A medianoche del día siguiente, Janet llegó a la cruz. Llenó de agua bendita la pila de piedra y esperó junto a ella. Pasó un grupo sobre caballos negros y luego otro sobre caballos marrones. Janet no se movió. En el tercer grupo vio a la reina y, junto a ella, al jinete de la estrella. Una mano llevaba guante y la otra no.
Janet agarró las riendas del caballo blanco, hizo caer a Tam Lin y lo rodeó con los brazos. Las hadas gritaron y comenzaron sus transformaciones. Primero, el cuerpo de Tam Lin se volvió hielo. Después se convirtió en fuego. Janet sintió frío y calor, pero no lo soltó. Luego sostuvo una serpiente, una paloma y un cisne que golpeaba con sus alas.
Por último, Tam Lin se convirtió en la barra de hierro ardiente. Janet estaba al lado de la pila, tal como habían planeado. Echó la barra dentro del agua bendita. El agua lanzó vapor y Tam Lin recuperó su forma humana. Janet lo sacó de la pila y lo cubrió con el manto verde.
La Reina de las Hadas comprendió que había perdido su poder sobre él. Furiosa, lamentó no haberle dado un corazón de piedra, pero ya no podía recuperarlo. Se marchó con sus jinetes.
Janet venció porque conocía la regla, reconoció a Tam Lin y lo sostuvo durante cada transformación. Los dos regresaron juntos a casa y poco después pudieron casarse.
Comprehension Quiz
¿Cómo debe reconocer Janet a Tam Lin entre los jinetes?
¿Qué debe hacer Janet durante las transformaciones?
¿Qué hace con la barra de hierro ardiente?

